Portfolio

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para compartir

la cotidiana innovación educativa que, día a día, ocurre en el mundo.
 

miércoles, 22 de junio de 2011

píldora 24: método estival para renovarse como educador

            La propuesta fue sencilla. El último día antes de las vacaciones, «la seño» suele pedir a sus alumnos que cuenten lo que van a hacer en estos meses de verano.

-y cuando vuestros padres está muy cansados de trabajar… - dijo «la seño» -¿qué es lo que hacen?, ¿cómo se relajan? (…) Y ¿qué pensáis que podemos hacer los profesores del cole para relajarnos en vacaciones? (…) ¿Qué cosas necesitaríamos meter en nuestra maleta para ser mejores «seños» el curso que viene?

Lo cierto es que las respuestas no tienen precio. Después de reír y reflexionar con muchas elocuencias, aquí os dejo nuestra propuesta para estas vacaciones.





Primera semana: Lo primero y fundamental, no olvide llevarse a otro profe de bolsillo. Sí, sí, así de claro nos lo dejaron. «Las seños» tienen que hablar con otras «seños» con las que puedan entenderse. Es preciso que los profes hablemos con otros profes y que contemos las cosas que nos han pasado cuando trabajamos. Esto ya lo sabíamos, si bien es cierto que en muchas ocasiones nos olvidamos de cuidar nuestra formación continua. Una alumna llegó a decir que su madre iba a una escuela para mayores y que solía volver muy contenta. Conclusión: trabajemos por nuestra formación estas vacaciones. Participemos de iniciativas educativas, no sólo para aprender más y ser conscientes de que aprendemos a lo largo de toda nuestra vida; sobre todo para compartir con otros, conocer nuevas experiencias, desahogarnos y hacernos más educadores cada día. Hay dos tipos de educadores: el que tiene vocación y el que todavía no ha descubierto que tiene vocación. Descubramos vocaciones este verano.







Segunda semana: El siguiente momento pasa por olvidarnos de todo y centrarnos en nosotros mismos. Nació de la sabiduría práctica de otro de los pequeños. «Después de las comidas, mi padre coge un palillo para los dientes y se queda mirando mucho por la terraza. Cuando coge el palillo, ya sabemos que no hay que molestarle porque está pensando». Busquemos nuestro mondadientes personal. Después de acabar las clases y participar en un curso de formación, necesitamos un tiempo para nosotros mismos. Repito (sobre todo para las mamás): en vacaciones, necesitamos un tiempo personal único e insustituible para cada uno de nosotros.





Tercera semana: Graham Greene escribió que «nuestra vida está hecha más por los libros que leemos que por la gente que conocemos». Sobran las palabras. Dejemos que nos aconsejen y llevemos un buen arsenal de lectura con nosotros. Leamos, no para acabar una novela, sino para vivir el libro llevando nuestra experiencia al reflejo de sus páginas. Después de todo, todo educador es, de algún modo, personaje…

«Soy un maestro. Nací en el mismo momento en que una pregunta brotó de los labios de un niño por primera vez. He sido muchos hombres y mujeres en muchos lugares. Soy Sócrates cuando estimulaba a los jóvenes atenienses a preguntar para descubrir ideas nuevas. Soy Ane Sullivan, la institutriz que con sus dedos tecleó los secretos del universo en la palma abierta de Hellen Keller, sorda, ciega y muda. Soy Esopo y Hans Christian Andersen, y otros que revelaron la verdad al mundo en sus innumerables cuentos y relatos» (John W. Schlatter).




Cuarta semana: En esta ocasión lo dejo a su elección. La libertad hace más convincente cualquier propuesta. Disfrute con lo que usted más quiera, dedique unas horas a esa actividad que no su puede permitir durante el curso, vuelva a enamorarse de su pareja, enamórese por primera vez, brinde por usted, viaje a nueva York o hágalo todo a la vez. Un último consejo del sabio preguntón: «Haga lo que le apetezca seño, yo lo hago siempre». Palabra de niño. Feliz verano.

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El médico recomienda: No te olvides de tomar tu píldora diaria de pedagogía para crecer en innovación personal y profesional.