Portfolio

un espacio para compartir qué aprendo y cómo lo aprendo,

vivencial

y basado en anécdotas, reflexiones, teorías, experiencias reales...

para compartir

la cotidiana innovación educativa que, día a día, ocurre en el mundo.
 

jueves, 25 de noviembre de 2010

píldora 11: ¿existe una generación y?

Entramos a clase cada mañana y nos encontramos a jóvenes que no conocemos. Están en plena niñez, adolescencia o juventud y pensamos saber por lo que están pasando, al fin y al cabo ¡también nosotros hemos vivido esos momentos! Sin embargo, ¿no ha cambiado nada?
En el año 300 antes de Cristo Aristóteles escribió "Los jóvenes tienen fuertes pasiones y suelen satisfacerlas de manera indiscriminada. De los deseos corporales, el sexual es el que más los arrebata y en el que evidencia falta de autocontrol. Son mudables y volubles en sus deseos, que mientras duran son violentos, pero pasan rápidamente (…). Creen que lo saben todo y se sienten muy seguros de ello; este es, en verdad, el motivo de que todo lo hagan en exceso. Si dañan a otros es porque quieren rebajarlos... adoran la diversión (…)”. Hoy un periódico sensacionalista hubiera sido menos violento. ¿Y qué les parece lo que escribió Shakespeare en 1609 en Un cuento de invierno?: "Ojalá que no hubiera edad entre los diez y los veintitrés, o que la juventud pasara ese tiempo durmiendo, ya que no sirve para otra cosa que para embarazar a las muchachas, agraviar a los ancianos, robar y pelear".
Como comentamos en nuestra cuarta píldora de pedagogía, somos hijos de nuestros padres y de nuestra generación. Existen características propias al desarrollo evolutivo del ser humano que son comunes para todos como por ejemplo, la creación de una identidad en la adolescencia o la crisis de los cuarenta, y sin embargo, cada generación añade al listado de etapas sus propias peculiaridades. La psicología evolutiva, encargada del estudio del desarrollo humano enumera cuatro grandes fuentes para argumentar cómo somos: primero, nuestra genética y nuestra personalidad, el conjunto propio de rasgos que nos definen como personas en lo físico y en lo psicológico y que nos aportan consistencia en el comportamiento y la reacciones antes diferentes contextos; segundo, las características propias y reconocidas de cada etapa evolutiva en cuestión como la niñez, la adolescencia, la adultez, la vejez, el duelo o el camino hacia la muerte, por ejemplo; tercera, los atributos de la sociedad donde nos desarrollamos en interacción constante y cuarta, la características ontológicas, es decir, aquellas correspondientes a cada generación o grupos de generaciones. No podemos culpar o juzgar a los jóvenes por su rebeldía o por la búsqueda de una identidad, al igual que no culpamos a los ancianos por su serenidad; estas características son propias de cada etapa evolutiva. Al emitir juicios sobre las peculiaridades de los jóvenes de hoy debemos esforzarnos por saber distinguir entre las dos primeras fuentes y las dos últimas y argumentar nuestro discurso focalizando sobre todo, nuestra atención en las últimas.
Este vídeo es una joya imperdible, cortesía de mi colega 2.0 Bento Oliveira, que todo profesional que convive con jóvenes no debería perderse. ¡A disfrutarlo!


jueves, 18 de noviembre de 2010

píldora 10: de emoción y autoridad en el aula

Hasta la década de los años setenta, las voces de los científicos acerca del mundo de las emociones se aunaron en contra de los dictados innatos de Charles Darwin. El biólogo navegante adivinó en el estudio de las especies animales que al igual que muchos otros comportamientos, la expresión facial de las emociones estaba, de algún modo, predeterminada. Las ciencias humanas se subieron al carro de la interacción con el medio y buscaron la forma de refutar las hipótesis de Darwin. De este modo, Wallace Friesen y Paul Ekman decidieron mostrar a personas de Brasil, Argentina, Chile y Estados Unidos imágenes de rostros diferentes en su constitución (edad, sexo, raza, nacionalidad…) donde se expresaba un variado elenco de estados emocionales. La conclusión daba la razón al viejo y zorro Charles, todos los participantes acertaban con gran pericia en la lectura emocional de aquellas fotos. Asombrados con los resultados, ambos investigadores pensaron que la enorme concordancia en la identificación de rostro y emoción se debiera quizás, a los inicios de la mundialización o “holliwoodización”. De este modo, decidieron ampliar el espectro de participantes con sujetos de Japón, Nueva Guinea y Borneo, sociedades occidentalizadas en menor medida. “Allí las emociones deben expresarse de otro modo a la fuerza” pensarían los científicos. Los resultados no fueron menos sorprendentes, el nuevo grupo de sujetos coincidía con el grupo anterior en seis emociones que se reconocían con gran facilidad. Nuevamente, admirados con el descubrimiento, aunque cautos y algo testarudos, Friesen y Ekman no se atrevieron a formular grandes hipótesis ya que cabría que el efecto de la cultura todavía fuera demasiado evidente. ¿Qué hacer? Ni cortos ni perezosos, los investigadores buscaron seres humanos que tuvieran el mínimo contacto posible con el mundo tal y como lo conocemos y así, se adentraron en las montañas de de Nueva Guinea al encuentro de la tribu “Fore”. Los niños de esta tribu de Papúa no habían visto en su vida una película, ni habían cruzado el límite psicológico de su selva, hablaban su propio idioma (bastante rudimentario, por cierto) y vivían absolutamente volcados en la estructura, reglas y tradiciones de su tribu. ¿Adivinan las caras de sorpresa de los investigadores y traductores cuando aquellos pequeños indianos reconocieron los mismos seis estados emocionales que los ciudadanos de Japón, Estados Unidos o Chile? Seguro que el gesto de Ekman y Friesen bien se merecía una foto. El resultado no pudo ser más concluyente para la comunidad científica internacional: existe una fuerte correlación entre los estados emotivos más importantes de la psicología humana y sus expresiones faciales, los gestos y la génesis de estas emociones son universales y no aprehendidos culturalmente. En el abanico de las seis emociones básicas y universales se encuentra el miedo.




Todos sentimos miedo y somos capaces de reconocer el miedo en los ojos y el rostro de otros seres humanos. Esta misma mañana sin ir más lejos, sentí miedo ante el telediario y al abrir la puerta, he respirado miedo en el gesto de mi vecino, ya mayor, al tropezar. El rostro que pondríamos usted y yo ante una película de terror, sería fácilmente reconocible por cualquier anciano o niño de la tribu “Fore” sin dudar un solo momento. El miedo nace con nosotros por una razón, la de alarmar, advertir y servir de experiencia subjetiva, cual señal de defensa y control ante cualquier peligro que nos amenace. De niños se nos permite tener miedos y a veces, se nos potencian con hombres del caso o accidentes que nos ocurrirán de improviso cuando hacemos aquello que se sale de la norma, ningún padre quiere un hijo Juan “Sienmiedo”. Socializamos en el miedo desde etapas muy tempranas; un niño hasta el año y medio puede jugar bajo el colmillo de una gran anaconda, sólo sentirá miedo cuando perciba los gritos y el pánico en el adulto que lo observa, entonces llorará y aprenderá el miedo.
Los miedos son entonces, parte necesaria de nuestra sociedad. Podemos tener miedo a un león, a las catapultas, a la luz eléctrica, a la rotura del átomo y al futuro de la civilización tanto como a los pájaros, los objetos punzantes, los espacios pequeños o a los adolescentes, a la violencia o a las agresiones físicas. Cuando enterramos el miedo en la maraña de nuestras emociones y lo mezclamos con percepciones, experiencias y pensamientos puede vivir latente y crecer para expandirse con el disfraz de la máscara de la angustia. El recuerdo, la lógica de lo cognitivo y las reacciones fisiológicas se mezclan en la coctelera ofreciendo una mezcla de miedos que reside en nuestro interior y nos emborracha. Es entonces cuando el león, la catapulta o el pájaro como objetos definidos, canalizan nuestros miedos a la muerte, a lo misterioso, a la oscuridad, a lo que no se nombra… y cuando no hay pájaro o león podemos canalizar nuestro miedo en el otro, en el diferente, en el nuevo o en el excéntrico ¿por qué no? Son los modernos y clásicos depósitos contenedores de nuestros miedos.
Huir de nuestros miedos sin enfrentarnos a ellos y rehusando comprender su verdadero significado o forma, facilita el camino para que cualquier cosa y cualquier persona puedan ser consideradas “emisoras” de miedo y ¿qué hacemos cuando algo nos produce miedo? Nos protegemos, tanto atacando como a la defensiva. Para eso es para lo que sirve el miedo, para protegernos del objeto punzante o de la violencia, pero ¿cómo nos protegemos cuando creemos que el miedo proviene del futuro, del progreso, del otro o de la juventud transgresora?
Si lo niños tienen miedos muy intensos y acuden con sus padres a la consulta de un especialista, en ocasiones, cuando ni si quiera son capaces de nombrar lo que les asusta se les pide que dibujen un monstruo, el monstruo del que tienen miedo: el pulpo de lo oscuro, mr. muerte, el diablo de la sombra, el doctor de los virus… El monstruo dibujado debe guardarse en un cofre con llave, dentro de un cajón con llave y dentro de un armario con llave. El niño comprueba que cada una de estas cerraduras está bien candada y entonces, se queda en su poder con las llaves. Se habla con él, ahora a salvo del monstruo que está encerrado, se construye un talismán de protección que pueda colgarse en cualquier momento y se explica al niño que gracias a este talismán se encuentra a salvo. Entonces comienza el entrenamiento y proceso de maduración para enseñarle a enfrentarse con su miedo, progresivamente con el monstruo cada vez más cerca y el talismán cada vez más lejos. Los adultos sabemos que el monstruo dibujado no es el verdadero rostro del miedo y que el talismán es solo una excusa para aprender y crecer.
Me parece estupendo ofrecer el grado de autoridad pública al profesorado en la medida en que sirva para evitar agresiones tan desagradables como algunas acontecidas, pero quiero recordar que ésta es tan solo una medida eminentemente jurídica y penal y para nada, una medida educativa. Es decir, que únicamente sanciona y protege, pero atención, no soluciona ni educa, no enseña, sólo contiene. Creemos un nuevo disfraz protector en forma de ley para los profesores, escribámoslo en letras bien grandes y démoslo salida en todos los medios a bombo y platillo, los talismanes son tan solo talismanes. Nuestros miedos y los de nuestros alumnos y sus padres no desaparecerán sin formación y medidas educativas. El castigo, la ley y la cárcel deben de ser palancas transformadoras, de lo contrario con el tiempo multiplican la conducta por la que se aplicaron.
Estamos programados para tener y reconocer el miedo pero solo si enseñamos las competencias sociales, comunicativas y éticas para hacerle frente podremos vivir con él, con nosotros mismos y con los demás. Ésta es la única esperanza para que en el futuro no ocurran agresiones como la de este principio de curso. La autoridad podrá imputarse a modo de talismán en un papel, el respeto y el crecimiento personal de nuestros alumnos no. El grado de autoridad pública es un talismán que nos sirve para que progresivamente, nos acerquemos a comprender nuestros miedos. Aquellos más miedosos también pueden llevar una estrella de “sheriff” colgada en la solapa, la autoridad no se aprende, lo que se aprende es el respeto. Una tarima y una ley no enseñan a respetar, que es la auténtica respuesta que se espera ofrecer al que goza de autoridad. El miedo y los talismanes sin tratar de comprender, crecer y aprender para enseñar producen sumisión, superstición y esclavitud. Sólo las medidas de carácter educativo garantizan que enseñemos el respeto, el deber y la obligación. Si la ley que concede  autoridad al profesorado sirve para mejorar la educación y contribuir a nuestro desarrollo y al de nuestros alumnos, su primer artículo debería ofrecer los cauces educativos para impulsar su futura desaparición, del mismo modo que en cualquier revolución, el general que toma los mandos del gobierno debe convocar una democracia o de lo contrario se convertirá en un régimen del miedo. Aceptemos la nueva propuesta de autoridad como lo que verdaderamente es: un talismán de inicio.
El miedo es una emoción universal, si deseamos cultivar el respeto a la autoridad hará falta algo más que leyes-talismanes, hará falta enseñar a reconocer, manipular, enfrentarnos, comunicar y crecer con nuestras emociones, ellas nos acompañarán toda la vida y quizás entonces, de este modo, los niños de hoy no serán los padres violentos del mañana.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

píldora 9: OneLaptopPerOneChild en Madrid con Negroponte

Las paredes, resquebrajadas por el tiempo y las inundaciones hacen las veces de aula. Un enorme grupo de niños acorazando a un adulto, el supuesto profesor, vuelcan sus cabezas sobre un pequeño ordenador verde en el centro de la clase. Hay tantas manos en el portátil, unas sobre otras, que cada una podría encargarse de una sola tecla. Los pupitres no existen, los quemaron el último invierno. La pizarra está blanca de tanto borrarla, de todos modos no hay presupuesto para tizas… hay una, la del maestro, para ocasiones especiales. No se avistan cuadernos ni folios en un radio de cincuenta kilómetros a la redonda y lo más parecido a un lápiz que merodea por la zona, es el marfil de un elefante sagrado. “El mayor nivelador social del mundo es un teclado” afirma Nicholas Negroponte, mientras señala la foto de una escuela en la India mostrando la revolución que supone su programa OneLaptopPerChild, “no entiende de géneros, razas o condición social y abre al mundo a todos por igual”.

 


Pregunto a Google y descubro que desde el Hub de Madrid, me encuentro sentado a más de 10.000 km de distancia de esa aula. Allí disfruto en segunda fila escuchando a Negroponte en una nueva Jornada del Global Education Forum. Las paredes lucen igual de resquebrajadas en esta sala de reuniones posmoderna, pero mientras que aquí gustan, allí empobrecen. A pesar de la paradójica imitación al desgaste y al uso “vintage” en comparación con la imagen proyectada, me siento cómodo. Será por lo que ha comentado Nieves Segovia en la inauguración del acto: “los garajes siempre han sido lugares de ebullición e innovación”. Quizás el actual aumento de plazas de aparcamiento estrechas tenga algo que ver con el fracaso escolar, es un posible tema de estudio para los “Ig Nobel”…
Fotos de Uruguay, Colombia, Afganistán, Camboya, Gaza… pasan delante de nuestros ojos, todas engrandecidas sobre una resplandeciente ventana de nueve pantallas. Las pantallas son ventanas al mundo. A juzgar por el entorno, en cada una de estas escuelas los portátiles de Negroponte han aterrizado cual extraterrestres peregrinos. No se trata sólo de que sean verdes, pero el contraste de recursos con su alrededor llega a resultar tan impactante que se hace invisible a los espectadores. El Gurb de Eduardo Mendoza se hubiera sentido tan marciano o más, que cualquiera de esos niños al recibir este ordenador en sus manos. En nuestra sala, el único niño espectador sonríe en su carrito. Es un “fanboy” del GEF, para cuando tenga los catorce, el ordenador del que hablamos hoy le parecerá una reliquia. Negroponte lo anuncia alto y claro, lo siguiente son los tablets… y las fotos de su próximo prototipo delgado, cual pizarra de bolsillo, llenan las pantallas. Esta pizarra no necesitará tiza ni marfil de elefante. “Por qué íbamos a hacer que un portátil fuera como un libro si podríamos pensarlo a la inversa. Y nos lanzamos a diseñar un libro que fuera un portátil”.
“El aislamiento unido a la pobreza es el desencadenante final para el abandono de las personas y de los países y…” Antes de que el traductor tenga tiempo de enunciar la frase completa, Negroponte lanza su verde laptop contra el suelo. Irresistible, indestructible, irrepetible. Ha conseguido una nueva marca en el lanzamiento libre de Laptop, estos ordenadores son verdaderamente resistentes. “Hace unos años, en otra conferencia, desafié a una marca de famosos diseñadores de portátiles a que lanzaran el suyo como yo hice con el nuestro… no se atrevieron”. La misma marca, que empieza por Micro y acaba por soft, es uno de los principales escollos que está encontrando el proyecto para su distribución en el mundo. Esa y muchas otras. Regalar un ordenador pase… pero encima darlo lleno de software libre y abierto ya es mucho… cuesta más el collar que el gato.
            Por que en definitiva, OneLaptopPerChild no es un programa de envío de ordenadores al tercer mundo, es un proyecto de ventanas, luz, cooperación, cambio de trabajo en el aula y transformación del mundo, empezando por quien más lo necesita. Mientras tanto en Madrid, nosotros disfrutamos con Negroponte, teníamos OneLaptop y alguien se trajo al OneChild.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

píldora 8: ¿aprender con imágenes o con palabras? la inteligencia audiovisual

Nos encontramos en un momento histórico, donde parece que la llegada de los ordenadores va a tener un impacto directo en los materiales escolares que usamos con regularidad.Desde hace muchos años, el libro de texto ha sido el dispositivo más barato y portátil para trasmitir información del modo más eficaz posible. Sin embargo, su reinado parece estar en decadencia por la llegada de los ordenadores a nuestras casas, trabajos y escuelas.... En realidad ¿cuántas posibilidades ofrece el ordenador como nuevo contenedor de la información? Qwiki es un nuevo método de presentar información que se está desarrollando en el mercado audiovisual y que va a tener repercursiones directas en el manejo de la información en un periodo de tiempo corto.



Qwiki at TechCrunch Disrupt from Qwiki on Vimeo.


     
En un mundo donde la información está cada vez en lugares más accesibles, y siempre disponible en Internet, el ancho de banda del que disponemos aumenta considerablemente. Sin embargo, ¿qué ocurre con el “ancho de banda” de las personas?, ¿puede crecer?, ¿cómo?. Si tenemos acceso a mucha información, necesitamos herramientas para manejarla. Aprendamos con esta intervención del siempre acertado José Antonio Marina, por cortesía de think1.tv. ¿Aprender con imágenes o con palabras? Finalmente, la palabra, siempre la palabra.


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El médico recomienda: No te olvides de tomar tu píldora diaria de pedagogía para crecer en innovación personal y profesional.